A ella hoy le diría el tarot si lo leyera: "En cuanto a tu vida activa, un cielo plomizo se posa sobre ti a pesar de la buena voluntad de tu entorno profesional". Ese cielo plomizo soy yo. Que estoy siendo con ella un cielo y un plomo. Ahora mismo voy a regalarle una Deysy y a enseñarle la jarra india del agua. Y unos libros de yoga que me he comprado a cuatro euros. Que además eso te interesa a tí, Teruca. Si los quieres mándame un email. Es una pequeña compensación por estar leyendo estas líneas.
hola
Este es el único blog de Vicente Denis Riesco visible en su perfil personal. La finalidad de este blog es saludar. Los otros cuatro blogs quedan reservados para quienes, no sé cómo, accedan a ellos. PD: los que no son Soraya también pueden saludar. O pedir las direcciones de mis blogs. Pero vaya. Que puedo ...
Wednesday, January 24, 2007
A ella hoy le diría el tarot si lo leyera: "En cuanto a tu vida activa, un cielo plomizo se posa sobre ti a pesar de la buena voluntad de tu entorno profesional". Ese cielo plomizo soy yo. Que estoy siendo con ella un cielo y un plomo. Ahora mismo voy a regalarle una Deysy y a enseñarle la jarra india del agua.
Tuesday, January 09, 2007
Un texto de Alejandro Dolina que me presento Churrasco
El mago Rizzuto no conocía ningún truco. Su número era bien sencillo: golpeaba su galera con una varita azul y luego esperaba que apareciera una paloma. Naturalmente, la total ausencia de dobles fondos, de mangas hospitalarias y de juegos de manos conducía siempre al mismo resultado desalentador. La paloma no aparecía. Rizzuto solía presentarse en teatros humildes y en festivales de barrio, de donde casi siempre lo echaban a patadas. La verdad es que el hombre creía en la magia, en la verdadera magia. Y en cada actuacón, en cada golpe de su varita azul estaba la fervorosa esperanza de un milagro. Él no se contentaba con las técnicas del engaño. Quería que su paloma apareciera redondamente. Durante largo tiempo lo acompañaron la desilusión y los silbidos. Otro cualquiera hubiera abandonado la lucha. Pero Rizzuto confiaba. Una noche se presentó en el club Fénix. Otros magos lo habían precedido. Cuando le llegó el turno, dio su clásico golpe con la varita azul. Y desde el fondo de la galera salió una paloma, una paloma blanca que voló hacia una ventana y se perdió en la noche. Apenas si lo aplaudieron. Las muchedumbres prefieren un arte hecho de trampas aparatosas a los milagros puros. Rizzuto no volvió a los escenarios. Tal vez siga haciendo aparecer palomas en forma particular.
