Friday, July 21, 2006

ayer fue un día cojonudo

Fui a una tienda de magia a comprar un libro de hechizos pero estaba cerrada. Entonces una señora me dijo que quizas estarían los dueños en el museo de magia dos calles atrás. Fui al museo en busca de una explicación para que la tienda estuviera cerrada en el horario de apertura y coincidio que estaban haciendo cine en el museo. Entonces me quedé a ver como rodaban, aprobechando que nadie se dio cuenta de que yo era un extraño. A los siete euros de entrada que me ahorré entrando al museo por la cara añadele el valor incalculable de presenciar un rodaje de un documental sobre un mago en su trastero.
Después, en una frutería, una chica me invitó a macedonia de frutas por la compra de un zumo sin que su compañera se enterara ... Sin motivo aparente, que es lo que me gustó. Ante tán maravillosa energía deduje una causa y llegué a un circo que allí cerca estaba. Pagué la entrada con el dinero que llevaba en el bolsillo destinado a comprar el libro de echizos y esperé dentro pacientemente media hora guardando mi sitio (el que elegí). Eran dos familias de gitanos rumanos y húngaros (o algo así) y moló el tema. Más que por el espectáculo, por ellos como espectáculo antropológico.
Por no hablar de de las dos tías a las cuales no dudo que les gusté ayer noche en una discoteca, a judgar por sus caras. Creanme. Cuando sienten repulsión también lo noto.
Hoy en cambio he ido entusiasmado a una playa que dicen que es nudista y estaba todo el mundo en bañador o incluso con camiseta, a excepción de un tío gigante, padre de michelín el de las ruedas, y otro tipo que descansaba bocabajo con el culo al aire. Mi emoción y mi felicidad se han transformado en decepción. Nunca pensé que el mundo pudiera ser tán mierda en realidad.

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